CAMPAÑA INTERNACIONAL POR LOS ENCARCELADOS, TORTURADOS Y DESAPARECIDOS EN EL ECUADOR:
La crisis que vive el Ecuador golpea cada día a las grandes mayorías. El viejo Estado burocrático-terrateniente descarga sobre ellas el peso de la bancarrota del capitalismo burocrático: salarios miserables; desempleo; alto costo de la canasta básica, ¡inalcanzable para las masas!; imposibilidad de acceder al sistema de salud pública, ya sea por falta de personal médico, inexistencia de medicinas o el deliberado debilitamiento del sistema para privatizar hospitales y el régimen de seguridad social.
En el campo, la situación es más crítica todavía. Muchas familias enfrentan la pérdida de sus tierras; otras se ven obligadas a desplazarse o emigrar. Las masas campesinas son permanentemente aterrorizadas y golpeadas por bombardeos u operaciones militares a gran escala; están siendo ahogadas en sangre por la acción de los aparatos represivos estatales y las mafias.
A esa situación se suma la violencia de los grupos criminales. Sus vínculos con miembros de la Policía y las Fuerzas Armadas son evidentes.
Por su parte, el régimen fascista de Noboa instrumentaliza la violencia para militarizar la sociedad, someterla a largos y continuos estados de excepción y “toques de queda”, y mantener a la población atemorizada, mientras profundiza su política de entrega del Ecuador a la voracidad del imperialismo yanqui. Este ha visto al gobierno como uno de sus más firmes aliados en el despliegue de su plan para implementar el llamado “Escudo de las Américas”, una nueva doctrina militar yanqui para someter a los países de América Latina a sus planes estratégicos.
La injerencia de Estados Unidos muestra hasta dónde llega esa política. En noviembre de 2025, el pueblo rechazó en la consulta popular la propuesta de permitir bases militares extranjeras. Meses después, el propio Comando Sur anunció operaciones conjuntas de fuerzas estadounidenses y ecuatorianas en territorio ecuatoriano. Hoy los vemos patrullando y realizando operativos militares en todo el territorio nacional.
Los ataques estadounidenses contra embarcaciones pesqueras en el Pacífico han generado decenas de muertos, desaparecidos y capturados. Lo mismo sucede con los operativos militares contra personas “señaladas” como miembros de bandas delincuenciales y que son ejecutadas públicamente, con la participación directa de tropas imperialistas.
El país ha devenido en un gran campo de concentración: punitivo, militarizado, carcelario, represivo.
El sistema de vigilancia, inteligencia y planificación operativa está a cargo de Israel, a través de sus organismos criminales, como el Mossad, que, de manera abierta y en colusión con la CIA, realizan operaciones en el Ecuador, convirtiendo a los luchadores populares, defensores de los derechos humanos y del pueblo, dirigentes sindicales, campesinos, ecologistas, indígenas y artistas en blancos de su protervo accionar.
Los asesinatos (ejecuciones extrajudiciales) se han multiplicado exponencialmente después de la entrada en operación de los militares de EE. UU.; y no solo eso: la desaparición de ciudadanos se ha disparado brutalmente.
El sistema judicial ha sido cooptado por el gobierno a tales niveles que la Corte Nacional de Justicia, la Fiscalía y los juzgados son brazos ejecutores de la cruzada persecutoria más infame de los últimos tiempos.
Han desplegado una campaña para criminalizar la rebelión y la organización popular, gremial, campesina y de derechos humanos. Para ello, montan una patraña jurídica contra sus opositores, imputándoles delitos como tráfico de drogas, trata de personas, extorsión, secuestro o terrorismo. Buscan así neutralizarlos por la vía legal y desacreditar ante la opinión pública las causas políticas e ideológicas que defienden.
El gobierno ha fortalecido el sistema carcelario con la construcción de un verdadero campo de concentración conocido como la “Cárcel del Encuentro”. Los presos y prisioneros políticos están totalmente aislados, permanecen en encierro permanente, con tan solo 30 minutos de exposición al sol o fuera de sus celdas, y carecen de contacto con familiares o abogados; son torturados física y psicológicamente; en definitiva, están privados de los más elementales derechos para sobrevivir bajo la responsabilidad del sistema penitenciario ecuatoriano.
Se supone que esta cárcel fue diseñada y construida para albergar a los delincuentes más peligrosos y sanguinarios del país. Pero no: ahora es un centro donde concentran a opositores políticos, a detractores del régimen y a luchadores populares.
Por lo expuesto, hacemos un llamado a todas las organizaciones revolucionarias y progresistas, a los defensores de los derechos humanos y de los derechos del pueblo, a desplegar durante la última semana de octubre (del 26 al 30 de octubre) una masiva campaña internacional de denuncia, rechazo y condena al encarcelamiento y la persecución de luchadores populares y de todos quienes se oponen a este régimen represivo.
Denunciemos ante el país y el mundo las crueles torturas, agresiones sexuales, vejámenes, aislamiento y tratos degradantes a los que ha sido sometido el compañero Omar Campoverde en la cárcel de máxima seguridad llamada “El Encuentro”, un verdadero campo de concentración creado y sostenido bajo doctrina sionista, hoy en día expresión brutal de la política carcelaria y represiva del viejo Estado ecuatoriano.
Denunciamos también el ilegal presidio de la compañera Gabriela Gallardo y de Carlos Carguachi, contra quienes este se ha ensañado de manera abyecta, con la vana intención de doblegar su espíritu de lucha y enviar un mensaje de amedrentamiento a los luchadores populares del Ecuador.
Asimismo, exigimos de manera combativa que el Estado burocrático-terrateniente responda por la desaparición de cerca de un millar de personas, que ha dejado una herida abierta causada por la impunidad, la represión y su desprecio por la vida del pueblo.
Hagamos que el mundo sepa que, en el Ecuador, el viejo Estado asesina niños, como en el caso de “los cuatro de Las Malvinas”; es cómplice de la violencia delincuencial que masacra cotidianamente a nuestro pueblo; judicializa ilegalmente a los luchadores populares; los persigue, encarcela, tortura y los expone a una muerte inminente. Que también los desaparece.

¡ALTO A LA TORTURA CONTRA OMAR CAMPOVERDE!
¡LIBERTAD INMEDIATA PARA OMAR, CARLOS, GABRIELA, ¡Y TODOS LOS REVOLUCIONARIOS PRESOS EN EL ECUADOR!
¡ALTO A LA PERSECUCIÓN Y JUDIALIZACIÓN DE LOS





